Viola disfrazada de Thomas, en la barcaza, con Will:
- Decidme, ¿cómo la amáis?
- Ella es a un tiempo la enfermedad y la cura… Como la lluvia y el sol, Como… El frío y el calor…
- ¿Es una dama hermosa? Desde que llegué del campo no he podido verla de cerca… Decidme, ¿es muy hermosa?
- Thomas, si pudiera describir la belleza de sus ojos… Nací para mirarlos y conocerme en ellos.
- ¿Y… sus labios?
- Sus labios… La rosa de la mañana se marchitaría si pudiera sentir envidia.
- Y su voz, ¿es como el canto de la alondra?
- Es más profunda, y suave, sin el gorjeo de la alondra. Yo espantaría a los ruiseñores para que no interrumpieran su canto.
- Oh, ¿también canta?
- Constantemente, sin duda alguna. Y toca el laúd, tiene un don natural. Y su pecho… ¿Aún no he mencionado su pecho?
- ¿Cómo es su pecho?
- Oh, Thomas… Un par de frutos redondos y raros como manzanas doradas.
- Ella es sabia y prudente al manteneros a distancia, pues, ¿qué dama podría estar a la altura de vuestra descripción, cuando sus ojos, su voz y sus labios no sean quizás más bellos que los míos? Además, acaso… Acaso podría una dama rica, y noble por su matrimonio, amar felizmente a un poeta del Banshai?
- ¡Vive Dios que sí! El amor no sabe nada de riqueza o pobreza. Puede estallar entre una reina y un vagabundo que hace el papel de rey, y ese amor debe ser atendido por los dos, porque el amor negado destruye el alma que debemos a Dios, así que ¡dile a mi dama que William Shakespeare la espera en el jardín!
- Pero, ¿y Lord Wessex?
- Por un beso, estoy dispuesto a desafiar a mil Wessex.
- Oh... Oh, Will...
Ay, tan apasionada, tan dulce, tan real y ficticia a un tiempo... No merecía ganar el Oscar por delante de quien lo ganó, pero... Qué gran película, señores.
Forgiven Princess









